lunes, 26 de septiembre de 2016




Tierra ajena

Piso una tierra que me es ajena,
la lluvia que le da vida
me quema los ojos,  porque no es mi lluvia,
tierra de partidas y adioses,
las calles que recorro son andenes
donde tantas veces he partido de mi,
alejándome tanto,
volviéndome irreconocible,
difícil regresar a mi,
de tanta distancia,
doloroso venir a mi,
a esta tierra de gentes áridas
a mi, tan lleno de heridas,
demasiados caminos errados, inciertos,
es necesario regresar,
el reencuentro,
tejiendo puentes, volando, girando,
muy alto,  sobre tierras oscuras
sobre las sombras, las aguas turbias,

que me hicieron naufragar.


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