miércoles, 7 de septiembre de 2016




Tiempo perdido

Dónde está ese tiempo que perdimos
el tiempo que me perdí
Solo, siempre solo,
¿o no es estar solo
estar alejado de ti?
Qué extraños lugares habité
de qué colores tan extraños vestí mi alma,
tan ajenos ami.
Dónde estuve,
que dolores transité,
qué ríos tuve que vadear,
de aguas turbias y bravas,
en los que dejé jirones de mi vida,
que hirieron de impotencia mis pies
sin dejarme avanzar,
sin poder ver mi camino
el que me conducía a ti.
Tan lejos, tan cercana, sin saberlo,
separados tanto tiempo
por un espacio devenido rocoso
imposible de traspasar.
Que inmensa  tristeza
paralizó mis sentidos
cegó mis ojos
invalidó mis oídos, desorientados,
que no captaban la dulzura de tu voz
que me nombraba en tus sueños.
Fue necesario cruzar el infierno,
buscar en ríos de lodo imposibles
hasta llegar a tierras benignas, hospitalarias
donde poder pensar
donde poder pensarte, soñarte
sentir que podía habitar el otro lado,
sentir que nunca me fui
que nunca te alejaste…
 un destino mostruoso
vestido con los ropajes de la muerte
cruelmente cortó nuestros lazos
desterró nuestro encuentro.
Nunca lo supimos,
 desde dimensiones opuestas,
nos buscamos sin saberlo,
nos intuimos sin saberlo,
hasta encontrarnos en un sueño
un extraño y dulce sueño
del que no despertaremos.


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