La soledad me inunda, me sobrecoge.
Nada hay a mi alrededor, solo imágenes,
como una pantalla de cine que gira a mi
alrededor.
Llegan sonidos de todas partes, pero no
están en mí.
Ecos, colores, palabras, vibraciones,
que no me pertenecen, se manifiestan apenas
un mínimo instante,
luego desaparecen, por siempre, son pasado,
el pasado,
esa sombra escurridiza que me sigue, tenue,
incierta,
lo llamo mi vida, me aferro a ella,
para sentir que tengo años que me
pertenecen,
una época propia, marcada por mis huellas,
pero solo tengo un instante, apenas un
destello de tiempo,
ese tiempo cuyo sentido no comprendo en
absoluto,
una fugaz existencia, que muere nada más
nacer.
.